Entrevista Adrián Guerra, de PROFILM

By 4 junio, 2019Noticias

PROFILMAsociación de Productoras Españolas de Audiovisual Internacional, tiene entre sus objetivos atraer más rodajes internacionales a España. Compartimos contigo una interesante entrevista que le han realizado a su presidente, Adrián Guerra, donde habla de temas muy interesantes.

 

¿Por qué se creó PROFILM? ¿Con qué objetivos nació la asociación?

Adrián Guerra: Desde hace varios años, algunos productores que trabajábamos realizando services y coproducciones internacionales, no dejábamos de lamentarnos de las desventajas competitivas con las que nos encontrábamos en España frente a las legislaciones más favorables de las que disfrutaban nuestros colegas del resto de los países de nuestro entorno europeo. Y como el que no se organiza no consigue nada, pensamos que lo mejor sería unirnos y dar a conocer este específico sector del audiovisual español, las posibilidades que ofrece y proponer medidas que permitan aprovechar todo su potencial.

En este sentido, conviene señalar que sólo nuestros socios en el periodo 2016-2017 firmaron más de 8.000 contratos laborales que aportaron casi 6 millones de euros a la Seguridad Social gracias a una facturación cercana a los 200 millones de euros.

 

¿Cuántos asociados integran la asociación?

A.G.: Iniciamos la aventura siete productoras (Nostromo Pictures, Sur-Film, Meñakoz Films, Calle Cruzada, Fresco Film, Volcano Films y Babieka Films) y pronto se sumó Palma Pictures. Juntas representamos alrededor del 90% del volumen de negocio de empresas que se dedican a este tipo de proyectos en España.

Pero además, durante estos meses se han sumado, como colaboradores, varias empresas proveedoras de servicios sin las cuales hubiese sido imposible desarrollar nuestra tarea y a las que agradecemos de manera especial su respaldo.

 

Se cumple por estas fechas el primer aniversario, ¿qué balance hacéis?

A.G.: Vertiginoso. Pensábamos iniciar nuestra andadura presentándonos ante las instituciones y el resto de colectivos del sector, dando a conocer nuestro trabajo… Y en lugar de eso, tuvimos que emplearnos a fondo en convencer al legislador de que suprimiese una modificación que realizó vía Presupuestos Generales del Estado, del art. 36.2 de la Ley sobre el Impuesto de Sociedades, que en la práctica impedía la obtención del incentivo fiscal para las producciones extranjeras.

Afortunadamente, y tras un esfuerzo por ser didácticos y exponer los argumentos que hacían inviable el buen funcionamiento de la norma, se suprimió en el último Real Decreto aprobado en 2018 con el respaldo de todos los partidos.

 

¿Cuál es vuestra visión de la situación de los rodajes internacionales en España, especialmente en lo referido al tratamiento fiscal? ¿Podría hacerse más?

A.G.: Es innegable el buen momento por el que están atravesando los contenidos audiovisuales en nuestro país. Sin embargo, España no es el destino favorito de los grandes estudios para desarrollar sus producciones a pesar de que contamos con uno de los patrimonios arquitectónicos más ricos de Europa, buenas infraestructuras de transporte y hoteleras, seguridad y, en especial, unos equipos técnicos del máximo nivel que evitan tener que trasladar los propios desde los países de origen.

Al final, el factor económico pesa mucho al tomar la decisión de optar entre una localización y otra. Sirva como ejemplo que la inversión máxima que están realizando los estudios internacionales en España se limita a 15 millones de euros. Justo el importe que permite obtener la devolución máxima de 3 millones que establece la Ley sobre el Impuesto de Sociedades.

Así sucedió en grandes producciones como Juego de Tronos cuyos responsables manifestaron su predilección por los escenarios españoles, pero se vieron obligados a optar por Belfast para el rodaje de la mayoría de los capítulos por razones presupuestarias. Lo mismo sucedió con Terminator o Wonder Woman, entre otras realizadas sólo en 2018.

Por ese motivo, nuestra apuesta ya no es tanto solicitar un incremento de los incentivos fiscales que actualmente son de un 20%, sino suprimir o al menos elevar ese tope que impide que se invierta aquí el total de lo previsto por el estudio. Hablamos de cientos de millones de inversión pero también de cientos de personas trabajando durante meses —ahora sólo son apenas unas semanas—, llenando hoteles, restaurantes y dando trabajo a profesionales de servicios que proveen a esta industria: catering, carpintería, iluminación, seguridad, sonido, seguros, sastrería y un largo etcétera.

Las ventajas económicas para el país, desde nuestra óptica, son más que evidentes. Falta compromiso por parte de los responsables políticos para, de una vez por todas, apostar por la industria audiovisual.

 

El diciembre pasado se aprobó un Real Decreto sobre la fiscalidad del sector, la protección laboral y de Seguridad Laboral, y la compatibilidad entre prestaciones por jubilación e ingresos por derechos de autor ¿Os parece suficiente esta medida o añadiríais algo más?

A.G.: El sector audiovisual necesita una revisión integral. Tanto profesionales como consumidores somos conscientes del vuelco de 180 grados que ha sufrido esta industria en apenas en cinco años: la irrupción de las plataformas de contenidos digitales ha supuesto la entrada de nuevas formas de trabajo, nuevos retos y sobre todo muchas oportunidades. Ahora le toca al legislador ser capaz de regular todo este nuevo entramado para aprovecharlas.

 

En vuestra presentación hablabais de la creación de una ventanilla única. ¿Nos puedes ampliar este tema?

A.G.: Tanto en el proceso de solicitud de incentivos fiscales como en el de visados y otros, nos encontramos con una falta de comunicación entre y con la Administración que está muy segmentada. Los procesos son complejos y extremadamente largos, lo que resulta totalmente incompatible con los plazos que los inversores internacionales demandan.

Por eso pedimos que se cree una especie de ventanilla única del audiovisual, a la que poder dirigirnos y que responda con una única voz frente a las diferentes respuestas que pueden obtenerse actualmente ante la misma pregunta en distintos organismos.

Se trataría de un ente que aglutinaría a los distintos Ministerios implicados —Cultura, Industria, Exteriores, Hacienda, Empleo— y profesionales del sector, lo que permitiría adaptar la aplicación de las normas a la práctica de los rodajes en beneficio de todos.

 

¿Habéis mantenido contacto con las Administraciones? ¿Con cuáles y cómo han ido las reuniones?

A.G.: Nos constituimos apenas unos meses antes del cambio de gobierno de junio de 2018 y la acogida por parte de los responsables políticos fue muy positiva. Especialmente a aquellos más alejados del audiovisual, les sorprendieron las cifras de empleo que genera este subsector del audiovisual y las posibilidades de negocio que ofrece.

 

¿Y con otras asociaciones del sector? ¿Hacéis frente común con ellas?

A.G.: Por supuesto. Tras la desaparición de FAPAE, las asociaciones de productoras estamos intentado fijar puntos de encuentro para tratar de actualizar el actual marco legal de nuestro sector, que como indicaba anteriormente, ha sufrido una revolución para la que no estamos preparados. A pesar de las naturales diferencias entre quienes constituimos la patronal del audiovisual, estoy seguro de que el objetivo común prevalecerá y lograremos avanzar en positivo.

En noviembre pasado firmasteis un acuerdo de colaboración con la Spain Film Commission, ¿en qué situación está?

A.G.: La Spain Film Commission realiza una importante tarea de difusión internacional de nuestra riqueza patrimonial y de capacitación técnica de nuestro audiovisual, animando a los grandes estudios a rodar en España. Hace solo unas semanas participamos con ellos en Sevilla en el acto de entrega del galardón concedido a James Costos, exembajador de USA en España, como “Embajador del audiovisual español en Estados Unidos”. Fue una ocasión fantástica para poner en valor internacionalmente nuestras fortalezas como industria.

Con la firma de nuestro acuerdo, respaldamos esa labor y les dotamos de los datos y cifras de que disponemos yendo de la mano ante las Administraciones en la demanda de mejoras que beneficien al sector y al país.

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